La presa de Escuriza

La presa de Escuriza

Introducción

Este largo artículo es el resumen de un trabajo que realicé para una consultora en el año 1995 por encargo de la Confederación Hidrográfica del Ebro. En honor a la verdad, debo reconocer que no todo lo escrito es mío, porque solamente escribí la reseña histórica, estando la parte técnica a cargo de Tomás Sancho y su padre Carmelo Sancho, junto con algunas correcciones de los ingenieros de la CHE Fernando Jaime y Genaro Mancholas.

Esta comunicación fue leída en las V Jornadas Españolas de Presas con este título: Posibles actuaciones y modificaciones de uso de las presas de Arguis, Aliaga y Escuriza. firmado por Fernando Jaime Dillet, Genaro Mancholas, Tomás Sancho y su padre Carmelo Sancho. Entiendo que -salvo para unos pocos- el interés de esta intensa entrada puede ser escaso, pero seguro que las imágenes gustarán a todos.

A pesar de su general desconocimiento, es una de las presas más antiguas de España y la segunda de la cuenca del Ebro dentro de las superiores a 20 metros de altura que se encuentran en servicio (la primera es la de Arguis), sin embargo, esta es la más antigua si nos atenemos a su fábrica original, aunque tan sólo seis años anterior a la de Mezalocha (reconstruida totalmente en 1902).

Situación del embalse de Escuriza

Ha sido conocida por tres nombres, el primero («Pantano de la Peña») derivado de la denominación de la presa en los primeros planos en que apareció; el segundo (Pantano de Escuriza) del curso de agua que la alimenta, y el tercero (Pantano de Híjar) por la población que impulsó su construcción y resultó más beneficiada por sus servicios. También se han empleado las denominaciones de Escoriza (H. Gorría) y Escurisa, como la llamaban los lugareños.

Embalses de Cueva Foradada y Escuriza

Se alimenta con las aguas del citado río Escuriza, que procede de la unión de dos arroyos que nacen en las estribaciones de la sierra de San Just, en los términos de Estercuel, Gargallo y Crivillén. Su cuenca vertiente tiene una extensión de unos 187 kilómetros cuadrados.

Datos técnicos

La presa de Escuriza fue construida con la única finalidad de almacenar agua para el riego de la «Comunidad de Regantes del Pantano de Escuriza», propietarios de la presa.

Su cuenca aportante es de 187 Km2 y la aportación media anual estimada es de 20 Hm3 y el embalse creado por la presa de Escuriza se enmarca en una región geológica en la que predominan las calizas del Jurásico, en el denominado piso del Lias.

Embalse de Escuriza

Las características geométricas del vaso del embalse son las siguientes:

  • Capacidad total del embalse:       3,5 Hm3
  • Longitud máxima:                           1,2 Km
  • Ancho máximo:                               0,40 Km.
  • Área máxima embalsada:              33 Ha.
  • Cota mínima útil:                             619,50
  • Cota de embalse muerto:              610,50
  • Altura utilizable:                               22,00 m.

La presa es del tipo gravedad de planta curva, con una longitud de coronación de 86 metros. La disposición en planta con el trazado curvo, junto con la sección tipo con taludes totalmente variables tanto en el lado de aguas arriba, como en el de aguas abajo, confieren una fuerte estabilidad estructural a la presa.

La sección tipo de la presa en el lado de aguas arriba varía sus taludes desde el vertical en sus primeros 25 metros al 0,2 (H):1(V) desde los 25 a 33 metros, medidos todos desde la coronación de la presa. En el lado de aguas abajo los taludes varían de 0,555 (H):1 (V) en los primeros 9 metros (perfil teórico, no paramento), 0,555 (H):1 (V) de 9 hasta 21 metros, y 1 (H): 1(V) hasta los 33 metros, también medidos desde el perfil de la presa. Esta definición geométrica es la más probable a la vista de la documentación administrativa encontrada, pero no se ha encontrado el Proyecto Reformado del Pantano Inferior, por lo cual debiera comprobarse mediante topografía de detalle, ciertamente de difícil ejecución.

La presa no tiene ninguna galería para visita interior así como tampoco posee drenajes ni en el cuerpo de presa ni en la cimentación.

Debido a la ausencia de cualquier aparato para la auscultación y control de la presa, los posibles movimientos, filtraciones y subpresión no pueden ser detectados ni controlados.

Detalle de la presa y embalse de Escuriza

Las características más importantes del cuerpo de presa son las siguientes:

  • La coronación, en la cota 643,50 tiene una longitud de 86 metros.
  • La base tiene una anchura máxima de 28,20 metros, más 5,80 de la base del pozo de toma.
  • La base tiene una anchura máxima de 28,20 metros, más 5,80 de la base del pozo de toma.
  • La cota de Máximo Nivel Normal es 641,50.
  • Altura sobre el lecho del río: 33,00 m.
  • .Altura máxima sobre cimientos: 34,00 m.
  • Cubicación aproximada: 31.000 m3 de sillería sentada con cal y arena.
  • Juntas de dilatación: Inexistentes.

El aliviadero de la presa está formado por dos aliviaderos laterales -uno a cada margen- son de labio fijo y pared gruesa. Tienen una longitud de 14 metros y las cotas del labio son diferentes en ambos, por ello, el situado en la margen derecha tiene el labio en la cota 642,50, mientras que el de la margen izquierda está un metro más bajo, en la cota 641,50.

Esta diferencia de cota ha sido dada posteriormente a la construcción de la presa, siendo por tanto un recrecimiento destinado a forzar el vertido por el otro aliviadero, manteniendo seco el de la margen derecha para facilitar el acceso hasta el pie de presa en caso de avenida.

La capacidad teórica de vertido es de 96,67 m3/s. para una altura de lámina de dos metros, con un coeficiente de desagüe de 1,7.

Los canales de descarga están excavados en la roca, vertiendo las aguas directamente sobre el lecho del río y posiblemente también sobre sus laderas, por tanto, la amortiguación se realiza por impacto.

Aliviadero margen izquierda

El macizo rocoso en que están excavados los aliviaderos tiene una estructura de diaclasas normales y paralelas a la dirección del flujo de los canales de descarga, con lo que podrían producirse desprendimientos de bloques en caso de avenidas extremas.

Pasarela inutilizada que serviría para acceder a las torres de válvulas de fondo en caso de avenida extrema que nunca se ha dado

La presa dispone de un desagüe de fondo situado en la margen derecha para el que se aprovechó el desvío del río realizado en la construcción de la presa, por ello es un simple túnel excavado en roca de 3,00 metros de ancho por 2,5 de altura y una longitud de unos 60 metros.

Desagüe de fondo

Los órganos de cierre se localizan en una cámara situada a 20 metros de la embocadura medidos desde aguas arriba del túnel. Esta cámara está dividida por un pilar, dejando abertura para alojar dos compuertas rectangulares de 1 X 1,8 metros. Estas compuertas se manejan manualmente desde el piso inferior de la torre situada más a la derecha, a la que se accede desde la coronación.

Detalle de las inutilizadas compuertas del desagüe de fondo

El mecanismo manual de accionamiento está formado por un husillo que va desde la compuerta al volante con una gran desmultiplicación alojado en dicha torre. De los dos mecanismos, uno está inútil desde que se partió hace muchos años (asoma como un mástil desde la ventana de la torre) y el otro se accionaba cada 3 ó 4 años al finalizar la campaña de riegos, para evitar el aterramiento del embalse. El acceso en la actualidad es realmente arriesgado, casi suicida, debido al peligro de hundimiento de los forjados intermedios de la torre y a la ausencia de los dos últimos tramos de escaleras en el pozo de acceso desde coronación de presa.

La toma de agua para riegos se localiza a 10 metros de altura sobre el lecho del río y está formada por dos tubos de 0,40 m. de diámetro que atraviesan el cuerpo de la presa.

Tomas para riegos

Los órganos de control se encontraban en la otra torre, situada casi en el centro de la presa y a ellos se accedía también desde la coronación. A juzgar por los restos existentes en dicha torre, se trataba de un sistema de compuertas, de complicado diseño, que se accionaba desde la coronación y cerraba el paso de agua a la entrada de los tubos, aguas arriba de la presa.

Puerta de acceso a la cámara de válvulas

Las válvulas alojadas en la cámara situada en el pie de aguas abajo son los órganos de regulación de la toma y los que actualmente se encuentran operativos (?). Son dos válvulas de compuerta con un diámetro de 25 cm. El acceso a la cámara es difícil, incluso peligroso, en época de avenidas o heladas, asunto que complica aún más la explotación del embalse, como se verá más adelante.

Sección de la presa

Historia de la presa

Resulta imposible explicar la extraña historia del embalse turolense sin partir de la curiosa resolución del Tribunal Superior de Justicia del 9-5-1836, por la que declaró que las aguas del Martín y sus afluentes eran propiedad exclusiva de los pueblos de Híjar, La Puebla, Urrea y Albalate del Arzobispo, tal y como dictaminaron los Reyes Católicos en una sentencia de 1512 que a su vez tenía antecedentes similares desde 1340. Esta sentencia se ratificó posteriormente en 1731, la citada de 1836, 1873, 1879 y 1884. Este asunto ha resultado de capital importancia en las vicisitudes del embalse y lo sigue siendo hasta ahora.

Muy a menudo, el río Martín llegaba a secarse totalmente en el verano, cuando más falta hace el agua. Esta circunstancia se agravaba notablemente en los períodos de sequía y los problemas se multiplicaban, además, a causa del reparto de las escasas aguas. Por ello, mucho antes de los proyectos más o menos concretos, ya se había comenzado, al menos desde el primer cuarto del siglo XIX, a realizar diversos estudios para la construcción de uno o dos embalses en el arroyo Escuriza.

En una carta del administrador del Marqués de Lazán, al presidente del Sindicato de Riegos, se dice que el difunto Marqués ya había intentado en 1842 la construcción del embalse a sus expensas, para lo que habló con Joaquín Gallego en septiembre de aquel año. Se comenta también en la misma carta, que el Sr. Cappa (León Cappa, el autor de la estación de Utrillas) acogió calurosamente el proyecto y juntos visitaron el lugar el 3 de mayo de 1858, pero no llegaron a ningún acuerdo. También existen referencias de que en 1853 se realizaron otros estudios al respecto.

Casa de administración o del guarda de la presa

Los intentos más o menos teóricos culminan en 1870, cuando con tres días de diferencia se presentan los proyectos de Julio Cesar Baltasar Thirial y Leopoldo Brockmann, que más tarde pasan a la junta consultiva de Caminos Canales y Puertos, que encarga el estudio del proyecto al ingeniero Luis Corsini1.
Thirial y Brockmann pretendían la concesión a perpetuidad de las aguas del arroyo Escuriza para construir dos embalses en el paraje del Congosto, primero el llamado «Inferior» y posteriormente el «Superior».

Poco después, los concejos ribereños emiten su parecer favorable a la construcción de los embalses, aunque la Junta de Caminos Canales y Puertos se opone hasta que no estudien ambos proyectos en profundidad, ya que adolecían de varios defectos de importancia.

El proyecto siguió adelante, respaldado por las Reales Órdenes de 20-12-1870, 29 9-1871 y 15-11-1871 por las que se acepta el proyecto de Thirial (realizado muy probablemente por León Cappa) siempre y cuando se realicen algunas modificaciones (parece ser que acerca de las cimentaciones) y con la condición de no sobrepasar los 12 millones de metros cúbicos de agua embalsada.

Interior de la casa del guarda

En los primeros días de enero de 1872, se otorga el plazo de un mes para que Brockmann y Thirial (que se habían asociado) lleguen a un acuerdo con los usuarios del agua, en caso contrario se desestimaría la concesión. Cuando todos los problemas parecían salvados y se disponía ya a iniciarse la construcción del embalse, en marzo de 1872, las poblaciones afectadas (Híjar, Urrea de Gaén y Puebla de Híjar) presentan un recurso contra la concesión de aguas al no llegar a un acuerdo con Thirial y Brockmann sobre uso y precio de la misma, imponiendo «condiciones vejatorias» a los peticionarios, aún a costa de resultar perjudicados.

Molino del Congosto, que perdió su dotación de agua al construir el embalse

En abril de 1873, el Consejo de Estado dictamina acerca de la propiedad del agua del Martín y sus afluentes, concluyendo que en tanto no renuncien a sus derechos las poblaciones de aguas abajo, el agua les pertenece exclusivamente a ellos y no puede otorgarse a terceros.

En vista de que no era posible llegar a un acuerdo, los dos socios deciden hacer la guerra por su cuenta y torpedear las acciones del contrario. Thirial pretendía seguir adelante a todo trance, en tanto que Brockmann únicamente quiere mantener sus derechos y esperar mejores tiempos. En vista de la falta de acuerdo, un mes más tarde, el Consejo de Estado deroga la concesión.

Parece ser que animados por los posibles beneficios que obtendrían mediante la construcción a su costa de la obra, se crea el Sindicato de Riegos, cuyo reglamento fue aprobado en agosto de 1877. En el se dice que el Sindicato de riegos es la única organización que puede aprovechar las aguas del río y por lo tanto construir un embalse en los términos de Alloza, Oliete y Estercuel junto con las acequias necesarias, que serían propiedad de los regantes de Híjar, Urrea, La Puebla de Híjar y Albalate. También se establecen los títulos de propiedad de las aguas, la forma de financiar los embalses, así como su construcción, conservación y administración.

Desde el primer momento, los regantes de Albalate, representados por Valentín López, presidente de su Sindicato de Riegos, se oponen a la construcción del embalse y causan graves contratiempos a los de las otras poblaciones participantes; unas veces se excluyeron voluntariamente de la empresa para la construcción del embalse y otras se opusieron francamente. Para ello adujeron su permanente marginación en todo lo concerniente a la construcción del embalse. También se unen a las alegaciones en contra del embalse, el marqués de Embid (muy tibiamente) ya que se consideraba perjudicado indirectamente, por el paso de personas y materiales por sus tierras. Por último el alcalde de Escatrón protesta a causa de la permanente escasez de agua del Martín a su paso por la localidad, que se vería agravado con la construcción del embalse.

Síndicos y técnicos del embalse, fotografiados en la coronación de la presa ya casi finalizada

Finalmente en mayo de 1878, se produce la petición por Julián Otal, como presidente del Sindicato de Riegos, de la solicitud de autorización para construir el embalse. El precio previsto para la construcción del llamado «Pantano Superior» se estimaba en 685.488 ptas., el del pantano inferior en 432.621, y las obras comunes ascendían a 109.322 ptas.

El gobernador de Teruel se implica en el proceso y colabora estrechamente con Otal al que da cuenta de su viaje a Madrid en agosto de 1878, y en el que ha presentado al autor del proyecto, el ingeniero Hermenegildo Gorria, a los diputados y personajes influyentes, de los que ha escuchado muchas alabanzas acerca de los planos de Gorria, «los más completos y acabados de cuantos han visto», entre ellos el Sr. Mayo, ingeniero jefe del negociado. También se aprecia que continúa una guerra larvada con los de Albalate, de los que se dice en un informe del presidente del Sindicato de Riegos (1-10-1878) que la oposición de éstos ha provocado la prolongación del proyecto en más de un año.

Poco antes se había formado la empresa «Pantano de Escuriza», que estaba presidida por D. José A. Dosset y a la que pertenecían por Híjar su alcalde, D. Mariano Sorribas y D. Lorenzo Laplana; por La Puebla D. Francisco Polo y D. Martín Vallés, y por último D. José A. Blasco y D. Félix Serrano por Urrea de Gaén.

Más adelante, en enero de 1879, se dice que el expediente ha seguido una tramitación viciosa, puesto que se trataba de aguas privadas y por lo tanto el Estado tan sólo podía aprobar el aspecto técnico del expediente, inspeccionar las obras y declarar de utilidad pública el expediente, pero no aportar dinero al proyecto y por lo tanto es aprobada la petición para construir el embalse según el proyecto del ingeniero Hermenegildo Gorría. Unos días más tarde, con grandes dificultades, el Gobernador declara la utilidad pública de las obras de los dos pantanos, siendo publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Teruel de fecha 3-4-1879.

El primer día del año 1880, dan comienzo los trabajos previos a las obras del embalse de Escuriza y en abril del mismo año se firma el contrato con los canteros zaragozanos Paulino Martín y Emilio Aranda, para la realización de la galería de derivación.

Planta de la presa en «Anales de obras Públicas»

En agosto de 1880, tan sólo faltaban 18 metros de mina por perforar. En el vertedero del lado izquierdo habían desmontado ya 140 m3 de roca, que se había apilado para emplear en la presa. También se habían labrado 80 sillares en las canteras, arreglado el paso a las obras y construido dos hornos de cal. Junto al Congosto se había alquilado una paridera para vivienda del capataz, cantina, herrería y cuadra.

Los próximos trabajos serían terminar la mina, continuar con el desmonte del vertedero del lado izquierdo y comenzar el derecho. Una vez terminados éstos, se comenzaría la excavación de los cimientos y escalonado de las laderas.

En noviembre del mismo año de 1880, se comunica al presidente del Sindicato de Riegos, Julián Esponera, la imposibilidad de contar con la presencia de una pareja de la Guardia Civil para mantener el orden entre los trabajadores de la presa. También, como curiosidad, citaremos que pocos días más tarde se recibe la autorización del arzobispo de Zaragoza, para que puedan trabajar en las obras de la presa durante las tardes de los domingos y festivos, a condición de que todos los trabajadores hayan acudido a misa por las mañanas, en las poblaciones limítrofes, o a pie de presa si ello era posible.

También autorizó el arzobispo a no pagar el medio jornal de las tardes festivas en que se trabaje, a los obreros que de obra o palabra den motivo de escándalo, aunque otorga cien días de indulgencia a los que además de oír misa, participen en otros actos religiosos como el rosario.

El 24 de agosto de 1881, se colocó la primera piedra de la cimentación y dos semanas más tarde la altura de la presa alcanzaba los tres metros de altura por 14 de ancho. La cal se fabricaba a pie de obra, y según el ingeniero era muy buena, así como la arena; ello compensaba la mala calidad de la cal hidráulica de Gargallo y Estercuel, especialmente esta última.

El ocho de agosto de 1882 se produce la paralización de las obras de la presa y el Sindicato solicita del Gobierno la cantidad de 243.642 ptas. -que eran aproximadamente la mitad del presupuesto- pero, según aparece en la R. O. de 10-9-1882, no se les concede por ser aguas privadas. No parece ser que dure mucho la inactividad y los trabajos continúan por espacio de un año más, aunque el 22 de agosto del mismo año, una riada tira los andamios, arrastra materiales y herramientas, destruye el polvorín y daña la obra, al sobrepasar el agua lo construido en 19 cm. Definitivamente se paralizan las obras en 1883 al terminarse los recursos y comprobar la imposibilidad de aportar nada más al llegar al límite el endeudamiento de los propietarios.

Vista de la presa hacia aguas abajo

Los recursos se suceden, pero las posiciones no se mueven por ninguna de ambas partes; el Gobierno no aporta ni una sola peseta a una empresa privada que gestionará aguas privadas y los regantes o sus representantes, aún a costa de perderlo todo ya que especialmente los pequeños propietarios habían hipotecado sus propiedades en la esperanza de levantarlas con los beneficios del riego, no acceden en ningún momento a renunciar a la propiedad de las aguas.

Tras ocho años de paralización de las obras, el viernes 26 de junio de 1891, se celebra una sesión en las Cortes que delibera acerca del embalse y la continuación de las obras con intervenciones del diputado Ripollés y especialmente del gran orador D. Emilio Castelar, que entre otras cosas dijo:

«El estado de Aragón es triste. Su cielo implacable no ha llovido una gota de agua desde 1889. ¡Oh! Están por ende, los campos desolados. La población decrece cada día, en términos que las emigraciones, allí donde la gente ama con amor tan intenso el suelo natal, parecen antiguos éxodos. Se caen las casas por no haber habitantes; se van los habitantes azotados por todas la plagas imaginables. Caspe ha descendido 10.000 a 5.000; en Alcañíz, me escribe un amigo que no queda la quinta parte de la población…Los propietarios descienden a jornaleros; los jornaleros, a mendigos… La usura se dilata por todas partes; la miseria no perdona; y todo ello se parece a una verdadera catástrofe…

Vino, aceite, trigo: no necesita de nada más Aragón. ¿Y que ha pasado? Ha pasado que en la vid entró la filoxera; que en el trigo entró la sequía; que el olivo ha entrado la helada. Ya no hay olivos en Aragón… Parece imposible, pero en una noche, en la noche del 31 de diciembre de 1888, todos los olivos de Aragón se helaron… ¿Cual es la causa de las desgracias de Aragón? La sequía. ¿Qué hay que hacer? La palabra lo trae consigo. Acudir al riego.

La provincia de Teruel comenzó hace muchos años las obras de los pantanos de Híjar y necesita a toda costa esos pantanos».

Detalle de los efectos de las heladas en la presa

En el Apéndice 25 al Nº 84 del Diario de Sesiones de la Cortes del 18-6-1891, se presenta la proposición de ley del Mariano Ripollés para la subvención de las obras de Escuriza. En ella se expresan unos breves antecedentes por los que solicita la subvención de la mitad de las obras de los embalses inferior y superior, que firman los diputados Mariano Ripollés, Carlos Castel, Conde de Bureta, Francisco Santa Cruz y Juan José Gasca.

Finalmente se consigue la tan ansiada subvención para las obras tras varios pasos complejos Primero fue la previa renuncia de los propietarios de las aguas al carácter privado de las mismas, tras lo cual se promulgó el 15 de mayo de 1892 una ley especial por la que se otorga una subvención destinada a la terminación de estas obras. Dicha ley se publicó en la Gaceta de Madrid del 17 del mismo mes.

Luego vino la publicación el 17-5-1892 en «La Gaceta de Madrid», de la Declaración de Utilidad Pública del proyecto de «los Pantanos de Híjar», cuyo proyecto se aprobó por Real Orden del 8 de febrero de 1879, siendo entonces el presupuesto para el pantano inferior de 437.629 ptas. y la mitad de las obras comunes con el superior de 54.661, por lo tanto un total de 491.283. Para esa fecha, el sindicato ya había ejecutado obras por valor de 257.892 Ptas., cantidad superior a la mitad del presupuesto, por lo tanto se les otorga a perpetuidad la concesión del «Pantano Inferior», que fue finalmente el único que llegó a construirse, aunque con un proyecto diferente al de Gorría y por otro ingeniero (Mendizabal) con una subvención de 243.642 ptas.

El embalse tiene rincones de gran interés

Por lo que se refiere al tema que nos ocupa, interesa destacar los siguientes artículos:

<<Art. 1º.- Se declara de utilidad pública el proyecto de los pantanos del arroyo Escurisa, presentado por el Sindicato de pantanos de Híjar, constituido por Real orden de 17 de agosto de 1877, y cuyo proyecto fue aprobado por Real orden de 8 de febrero de 1979; conforme al presupuesto, el importe del pantano inferior se fija en 437.621 pesetas 82 céntimos, y el de la mitad de las obras comunes con el superior en 54.661 pesetas 21 céntimos, que producen un total de 491.283 pesetas 3 céntimos.>>

<<Art. 2º.- A los efectos de la presente ley se consideran del dominio público las aguas del arroyo Escurisa que, conforme al proyecto, han de contenerse en los pantanos, sin perjuicio de los usos, aprovechamientos y demás derechos establecidos o adquiridos por las comunidades industriales o regantes. Las aguas a que este proyecto se refiere se destinarán, en primer término, a mejorar y asegurar los riegos existentes, y las sobrantes serán para el establecimiento de nuevos riegos.>>

<<Art. 3º.- A virtud de lo dispuesto en el art. 12 de la ley de 27 de julio de 1883, y de conformidad con el expediente, del cual resulta que la comunidad del Sindicato de los pantanos de Híjar ha ejecutado obras en el inferior por cantidad de 257.892 pesetas, que excede a la mitad del presupuesto aprobado, se otorga al referido Sindicato de los pantano de Híjar la concesión a perpetuidad del pantano inferior del arroyo Escurisa, con la subvención de 243.642 pesetas, que se destinarán a la terminación de las obras del mismo.>>

<<Art. 6º.- El Ministro de Fomento dictará las órdenes oportunas para el exacto cumplimiento de esta Ley en todas sus partes, siendo aplicable, en lo que a ella no se oponga, lo dispuesto en la legislación general de obras públicas y en especial de pantanos y canales de riego.>>

Parece claro que la mencionada ley viene ser una concesión de obras subvencionadas con fondos públicos, de las recogidas en la Ley General de Obras Públicas de 13 de abril de 1877, cuya concesión engloba, a su vez, otra para utilizar las aguas públicas del arroyo Escuriza con un destino concreto, aunque indefinido en la cuantía del caudal aprovechado y en la extensión de la superficie de riego beneficiada.

Sin embargo, dicha concesión es atípica, porque no se llevaron a cabo los trámites previstos en aquella Ley para las obras subvencionadas, en particular el de la subasta a que se refiere su artículo 79, la cual carecía de sentido al estar ya ejecutadas gran parte de las obras sin subvención alguna, aunque, eso sí, con la aprobación de la Administración en lo que se refiere al proyecto y a la declaración de utilidad pública. No obstante, lo que no cabe la menor duda es que la obra queda sometida a las disposiciones de dicha Ley General en todo cuanto no se oponga a lo establecido en la de 15 de mayo de 1892, tal como se señala en el artículo 6º de esta última. 

Para la obtención de la citada subvención se les impusieron varias condiciones: proseguir las obras en un plazo de cuatro meses y realizarse bajo la inspección del citado Mendizabal, Ingeniero Jefe de la provincia de Teruel, finalizarse los trabajos en tres años y seguir fielmente el proyecto, que no podría modificarse sin consultar al Ministro de Fomento.

En el verano de 1892, el Sr. Mendizábal se desplazó a la inconclusa presa «Inferior» de Escuriza para comprobar su estado, tras lo que comunica que:

La cimentación estaba acabada y la altura media de la presa era de 15,8 metros desde el zampeado de entrada a la galería de toma y un espesor de 34 metros desde el eje de la galería de toma. Por lo tanto, descontando 5,8 metros del pozo de toma, la base real de la presa era de 28,20 metros. Entonces ya se apreció cierta descomposición en los sillares inferiores del paramento de aguas abajo, siendo la única excepción al buen estado general de la obra, si bien el mortero de la hilada superior de sillares estaba bastante descompuesto superficialmente, aunque a 40 cm su estado era perfecto.

Al comparar Mendizábal el perfil de la presa construida con la del proyecto, observa que Hermenegildo Gorría ya había previsto el posible recrecimiento de la presa y por consiguiente el espesor se había ampliado en 40 cm. según el perfil tipo del proyecto, lo que permitiría aumentar la altura hasta 33 metros, en lugar de los 28 inicialmente proyectados. Por ello que concluye que las dimensiones de lo construido permiten aumentar la altura de la presa tan sólo demoliendo la última hilada de mampostería, con el consiguiente aumento de capacidad y por lo tanto ahorro de dinero. Por ello ordena que únicamente se acopien sillares y preparen los aliviaderos, pero no se continúen las obras hasta que no se redacte un nuevo proyecto.

Vista del paramento de aguas abajo de la presa

Existe una carta con fecha 27 de agosto de 1892, del Gobernador Civil de Teruel al presidente del Sindicato de Riegos acerca de la aprobación de las obras por parte del Director General de Obras Públicas, en la que resume lo anterior y comenta que se habían aprobado las obras y se autoriza la elevación hasta la solicitada en el nuevo proyecto partiendo de lo construido hasta entonces, con la única precaución de levantar la última hilada de mampostería en los puntos en que el mortero apareciese descompuesto.

No se les autoriza a continuar, en tanto no se apruebe el nuevo proyecto y presupuesto, por lo tanto deben limitarse a la explotación de canteras, preparación de materiales, y muy especialmente en los trabajos del aliviadero de superficie de la margen derecha, hasta la altura de 31 metros sobre el zampeado de la galería. Por último se les advierte de la obligación de nombrar un director facultativo que resida a pie de obra.

Paramento de aguas arriba y torres de toma

Los planos y memoria del proyecto de la presa se aprobaron por la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos el día 4 de noviembre de 1893, en una sesión en que se hicieron eco del informe de Mendizabal, al que añadieron que lo construido era un macizo de mampostería ordinaria con mortero hidráulico en su interior, mampostería concertada en los paramentos y sillería en la coronación de los escalones del paramento de aguas abajo y bóveda de la galería de toma. El aliviadero de la margen izquierda estaba concluido y faltaban desmontar 100 m3 en el de la derecha.

Se conservaban en buen estado la vivienda del guarda, el albergue de trabajadores, la herrería, almacén y capilla, pero no tanto los caminos de acceso.
Finalmente, la reforma aprobada consiste en aprovechar los aproximadamente 16 metros de altura construidos hasta entonces, teniéndose en cuenta que para la altura inicialmente prevista de 28 metros contaba con 40 cm. más de anchura. Por ello, no sólo autorizan la continuación hasta los 28 metros proyectados, sino hasta los 33 que permitía su anchura. De ese modo el vaso del embalse pasaría a contener 3.477.599 m3, 1,2 millones de m3 más de lo proyectado inicialmente.

Estrecho aguas abajo de la presa

Por entonces ya se advirtió al Sindicato de Riegos que la adjudicación de las obras se debería hacer por subasta o contrata y nunca por administración. Casi a la vez que se aprueban las obras, el Ingeniero Jefe de Obras públicas de Huesca (Alejandro Mendizábal) envía una carta confidencial a José Monzón en la que da cuenta de la carta que ha recibido el Gobernador Civil de Teruel remitida por el Director General de Obras Públicas en que le advierte que en caso de haber comenzado las obras de Escuriza, éstas deben ser suspendidas hasta la aprobación definitiva del proyecto. El ingeniero cree ver en la orden de paralización la acción «la mano de ciertas personas», y aprovechando que el Gobernador es su amigo, éste respondió al Ministerio que las obras no habían comenzado, sino que se estaban acopiando materiales, explotando las canteras y habilitando caminos.

Entre los dos últimos meses de 1894 existen unas interesantes cartas cruzadas entre el presidente del Sindicato de Riegos, Julián Monzón y Mariano Ripollés, diputado o ex-diputado y catedrático de derecho zaragozano, posiblemente del partido conservador que obtenía los votos de Híjar, y por consiguiente rival político del diputado por Alcañíz, D.Augusto Comas y Blanco, que se quejaba de trabajar más por las poblaciones que menos le habían apoyado.

El tema recurrente en casi todas las cartas cruzadas es el inmenso interés de Monzón y Ripollés para que no se subaste la construcción de la obra, a la que estaban obligados por ser una obra subvencionada por el Estado en virtud de la Ley de Pantanos del 9 de abril de 1885. En otras misivas se justifica lo que parece ser un procedimiento ilegal de contratación de obras y también se indica que las obras se han ido «…ejecutando por administración y contrata, según ha convenido a los intereses que representa las obras antes referidas, el ingeniero inspector de ellas las ha certificado…».

Maltrecho aspecto de una de las torres de toma

En otra carta, (20-1-1894) Ripollés explica a Monzón los preparativos para la siguiente reunión, en la que recomienda que no se diga nada de una próxima subasta, sino adjudicar los trabajos por contrata, tal y como se ha hecho con la mediación del ingeniero. «De esta manera se sortea la dificultad sin entrar en más detalles y como quien no ha entendido el alcance de la Real Orden».

En la misma carta podemos observar las indicaciones acerca del sistema de contrata que existe y las precauciones a guardar ante la aparición de un «director de escena» que movilizará a sus «comparsas» en una escena ensayada previamente, advirtiendo ante «el procedimiento progresista que adoptarán esos intrusos para meter ruido por cualquier cosa». Además de la palabras subrayadas arriba, también lo está la de «contrata». Parece ser que se trata de una lucha política, de influencias, corrupción… o -más probablemente- todo a la vez.

Interior de una torre de toma
Hace 25 años la cubierta de las torres aún se se mantenía, aunque a duras penas

Finalmente, se terminan las obras y cierran las compuertas en los primeros meses de 1896, tras la visita del Ingeniero Jefe, D. Alejandro Mendizábal. El 2 de marzo de 1898, se realiza el acta de recepción de las obras. Más adelante se procede a la inauguración de la obra el día 13 de junio de 1899, fecha para la que ya se había llenado el vaso dos veces y se habían hecho «cuatro embalses».

El proyecto original comprendía la construcción de dos presas, pero -finalmente- solamente se hizo una de mayor tamaño. Otro hecho, no recogido en documentación alguna de la existente, es buena muestra del caótico desarrollo y aplicación de los fondos concedidos es que el Sindicato de Riegos compró parte de los terrenos que habían de ser inundados por el «Pantano Superior», y por ello hoy es propiedad suya la finca que comprende la antigua población de La Codoñera, de más de 100 Ha. de superficie.

Vista de la presa hacia aguas abajo

Detalles del proyecto

El ancho de la presa en su coronación se proyectó de 5 metros, para que sirviera de camino entre ambas orillas, pudiera instalarse un alto y fuerte pretil que evitase las salpicaduras de las olas y aumentase en caso necesario la lámina vertiente sobre los aliviaderos.

Se proyectaron dos aliviaderos con una longitud total de 53 metros y capacidad suficiente para dar paso a las mayores crecidas sin que jamás llegase a verter por coronación, para lo que emplea la fórmula del «Tratado de Hidráulica» de Bresse o de Marín en «Hidraulique». También se comparan los aliviaderos de las presas españolas y francesas. Sobre los vertederos se construirían dos pasarelas y se encauzaría mediante muros para que no existiera peligro de socavación en el pie de la presa, por ello también se prevé la fabricación de zampeados o recubrimientos adecuados de la cimentación.

La toma se prevé hacerla desde una torre aguas arriba de la presa, adosada a su paramento, que contará con ventanas tipo barbacana, colocadas alternativamente de dos en dos, de tal forma que por un lado se eliminaran los procesos erosivos por la entrada tumultuosa del agua en la galería, y por otro se asegurara la capacidad de desagüe independientemente de la capa de tarquín depositada en el vaso de la presa.

Desde la torre de toma partiría una galería, que, atravesando el muro de la presa , saldría aguas abajo de la misma.  Dentro de la galería se dispondrían las tajaderas de hierro que también podrían emplearse como desagüe de fondo. El accionamiento de las tajaderas se diseña con el fin de que «en condiciones óptimas» un solo hombre pueda accionarlas. Los pozos y galerías del desagüe de fondo serían análogos a los de toma, salvo pequeños detalles como la sustitución de la escalera de caracol por una de mano y la existencia de dos compuertas, una a la entrada y otra  a la salida. Para ello se emplearían los túneles de derivación empleados en la construcción del embalse. Esta mina se construyó durante los meses de noviembre y diciembre de 1880. Las compuertas le fueron encargadas a La Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona el día 10 de julio de 1895.

En el proyecto resulta de especial interés la meticulosidad con que son evaluados los gastos de construcción y el presupuesto general, algo que contrasta con los tejemanejes para que no saliera a concurso.

Las chapas han sido sustituidas en algunos tramos, pero los tablones no aguantarán mucho

Situación actual

Desde el momento de su puesta en servicio, la presa ha sido explotada por la Comunidad de Regantes del Pantano de Escuriza, integrado en el Sindicato Central de los Pantanos de Cueva Foradada y Arroyo Escuriza.

Dado el gran plazo de tiempo transcurrido, la carencia de medios aplicados y la dificultad de acceso a la instalación, el mantenimiento de la presa ha resultado deficiente.

La situación del embalse es de notable aislamiento, entre las poblaciones de Oliete y Alloza y a unos nueve kilómetros de la carretera asfaltada más cercana. La situación se complica enormemente si tenemos en cuenta que una parte del camino de acceso, en cuya conservación colabora ICONA, está abierto sobre arcillas muy plásticas, de tal forma que resulta muy difícil acceder a la presa en tiempo lluvioso (aún con un automóvil todo-terreno). En la época de su construcción no existía ningún camino carretero que uniese a Híjar con la presa. De todos modos, los últimos setecientos metros hay que hacerlos a pie y en buena parte por unas pasarelas de chapa.

Algunas de estas chapas proceden del aplanamiento de los bidones de pólvora para barrenos y por tanto tienen siglo y cuarto de antigüedad, para darnos idea de su estado. Se sustentan sobre raíles de vagoneta clavados en la roca que discurren por encima del curso del río hasta llegar a la base de la presa, puesto que no existe ninguna alternativa para acceder a la coronación salvo desde la base, asunto que resultaría muy difícil en el caso de que llegase verter una cantidad importante de agua por el aliviadero recrecido de la margen derecha.

El paramento de aguas arriba de la presa se encuentra en muy buen estado, así como la fábrica de las torres de toma, excepto la base de la de toma, debido a la desaparición del mortero de las juntas. La mampostería del escalonamiento de aguas abajo presenta leves problemas a causa de filtraciones, calcificaciones y especialmente la descomposición de la piedra, este último causado muy probablemente por efecto del hielo, ya que además de la frialdad de la zona, éste es el lado de la umbría. Sin embargo, el aspecto general de la obra es magnífico, resultando una de las presas estéticamente más interesantes de Aragón.

Los terrenos de las inmediaciones de la presa padecen una filtración, al parecer muy antigua, por el contacto obra-terreno del estribo derecho. En este contacto la vegetación muestra existencia de ciertas filtraciones en la base del mismo.

Los aliviaderos presentan problemas de acceso, impiden el paso a la coronación y el pie de la presa (en caso de vertido de agua). El recrecimiento de un metro de altura llevado a cabo en el labio de la margen izquierda no resuelve el problema y limita de modo importante la capacidad de evacuación de caudales, ya demasiado escasa al ser menor la longitud construida (28 metros) que la proyectada (53 metros).

El desagüe de fondo, que se maniobraba cada pocos años para evitar aterramientos, se encuentra hoy día fuera de servicio. De las dos compuertas existentes, una está inutilizada, con el mecanismo de accionamiento -e incluso el husillo- desmontados; la compuerta está retacada con madera y sebo. La otra compuerta tiene instalado el mecanismo de accionamiento, pero las escaleras de acceso desde la torre de coronación de presa están rotas en sus dos últimos tramos con lo cual sólo puede llegarse al accionamiento llevando una escalera portátil. Además, el estado de conservación es pésimo, los forjados de las plantas intermedias corren serio peligro de hundimiento, el vástago del accionamiento se encuentra pandeado y los mecanismos, junto con la propia compuerta, están llenos de óxido.

Aunque por parte de la Comunidad de Regantes se asegure que anteriormente, hasta hace 7 años, se maniobraba el desagüe de fondo cada tres o cuatro años, al finalizar la campaña de riegos, en la actualidad se encuentra fuera de servicio.

Debamos citar que se ha encontrado un acta manuscrita de la visita realizada el 6 de julio de 1972 por el Ayudante de Obras Públicas del Servicio de Vigilancia de Presas, Sr. Cuadra; dicha acta reseña la existencia de señales de la filtración en el estribo derecho por el contacto obra-terreno.

Destaca que el embalse estaba vacío, el desagüe de fondo con una compuerta inutilizada y la otra abierta, procediéndose entonces a su reparación. Con respecto a la toma de aguas señalaba el buen engrase y funcionamiento de las dos válvulas compuerta, que estaban recién pintadas.

También hay que reseñar que el anterior guarda del pantano, D. Marcelino Sales Ortí, relata que en su día los desagües de fondo quedaron anegados por el barro, y para dejarlos expeditos entró con las compuertas abiertas, desde aguas abajo, limpiando parcialmente el final a mano hasta que, una vez bajo el embalse, se hicieron explotar varias cargas de dinamita que consiguieron destaponarlo.

Aún quedan tramas de chapa en el acceso

Estado de los desagües

Actualmente, la toma de aguas presenta los dos conductos operativos y con las válvulas compuerta en servicio, si bien el estado de conservación es muy deficiente y la de la toma izquierda presenta una pérdida apreciable de agua.

Las torres de toma y desagüe de fondo se encuentran totalmente inutilizadas por las siguientes razones:

  • La cubierta de las torres se desplomó
  •  Los forjados de todas las plantas de las torres se encuentran en pésimo estado, con grave peligro de hundimiento.
  •  Las escaleras de acceso están podridas.
  • Las compuertas a las que se accede desde ellas se encuentran inservibles.

El embalse, desde su construcción, es explotado por la Comunidad de Regantes del Pantano de Escuriza, propietarios del mismo. En 1969 la Comisaría de Aguas del Ebro de entonces propuso la incautación de la presa, propuesta sobre la que no hubo resolución alguna, hasta que en 1995 se encargó un estudio acerca de las posibilidades que existían.

Una vez jubilado el anterior guarda, la comunidad de regantes llegó a un acuerdo con un vecino de Alloza y su hijo para que periódicamente visitaran la presa, leyeran la altura del agua, efectuaran las maniobras necesarias en la toma de riegos y desarrollaran el mantenimiento más elemental de las instalaciones.

Así se fue haciendo hasta que hacia 2008 una de las chapas de las pasarelas cedió y el guarda (ya muy mayor) cayó al agua rompiéndose la cadera. Allí estuvo 8 horas hasta que fue localizado y llegaron los especialistas.

El uso de la presa es, actualmente, el de regadío exclusivamente, y los regantes propietarios están integrados en el Sindicato Central de Riegos de Los Pantanos de Cueva Foradada, que agrupa a casi 6.000 hectáreas, de las que aproximadamente 3.000 son beneficiarias del Pantano de Escuriza. Éstas últimas reciben en primer lugar  las aguas de Cueva Foradada (implantado en el río Martín, al que fluye aguas abajo el Arroyo Escuriza) y, una vez cerrado éste, completan la dotación con las aguas embalsadas en Escuriza. Es decir, que en ningún momento se mezclan las aguas soltadas de uno y otro embalse.

No se lleva ningún libro de anotaciones de la presa ni, por supuesto, Diario Técnico de la misma. Tampoco se lleva registro de niveles de embalse, ni de desembalse, ni de filtraciones, ni de variables meteorológicas.

Los caudales desembalsados son aforados en un tramo canalizado aguas abajo de la presa, de dos metros de anchura y uno de altura, que se encuentra parcialmente obturado en la zona superior por unas rocas caídas tras un desprendimiento de ladera.

La presa desde aguas abajo

Estado estructural

La presa en general presenta un buen estado, aunque se observan dos fisuras semiverticales en el paramento de aguas abajo (que no se avistan en el arco superior) y a los que no cabe dar importancia estructural, siendo ocasionados por la falta de juntas en la obra de fábrica.

En cuanto a una posible degradación y debilitamiento del cuerpo de presa, este deterioro no provendría de la mampostería (difícilmente meteorizable) sino, en todo caso del mortero empleado, que ha podido sufrir alteraciones a lo largo del tiempo y aumentar su porosidad inicial. Esta meteorización, presente a menudo en las presas de mampostería con problemas de envejecimiento, es función del tiempo, de la naturaleza de la roca y de la agresividad del agua, a veces incrementada por eutrofización del embalse (no es nuestro caso). La meteorización de la fábrica tiende a ser mayor en el interior a causa de la inferior calidad de la piedra y a la mayor agresividad del agua de filtración.

En este sentido en la presa de Escuriza hemos observado lo siguiente:

  • El paramento de aguas arriba, en la parte que estaba visible, se presentaba en buen estado de conservación. Convendría no obstante, con embalse vacío, su reconocimiento y repaso del rejuntado de sillares y mampostería donde se crea necesario.
  • En cuanto al de aguas abajo, aparte de las calcificaciones, más abundantes en la mitad inferior, se presenta en buen estado tanto en los grandes sillares de la parte baja como en los sillares y mampostería de la parte superior.
  • Más deteriorada está la zona intermedia, en la que numerosos sillares presentan exfoliaciones, que les dan una apariencia hojaldrada. Estas alteraciones no parecen debidas a filtraciones, sino que se trata de una partida de caliza más porosa y permeable que la general de la presa, que absorbe el agua y la humedad del ambiente y al helarse produce la exfoliación.
  • Esta zona convendría sanearla, aunque no pone en peligro la estabilidad de la obra. Bien con el relleno entre las lajas exfoliadas y posterior impermeabilización de la superficie, o bien, que parece más correcto,  repicando las superficies dañadas, incluso quitando algunos sillares en mal estado, con un posterior aplacado (ó sustitución en su caso) con caliza elegida entre la que presente menor permeabilidad.

La presa deberá contar con un sistema de auscultación, que al menos proporcionase los movimientos de la coronación y un control de filtraciones.

Presa y cámara de compuertas

Seguridad funcional

De cara a que la presa pueda seguir desempeñando la función que tiene encomendada (regulación de caudales para los usuarios) hay que destacar lo siguiente:

Con el embalse a mitad de su altura máxima normal no se detectan filtraciones en el cuerpo de la presa, aunque sí calcificaciones que indican las ha habido. Tampoco se apreciaban en el contacto ladera-presa, aunque si eran pequeñas estarían ocultas por la vegetación crecida en esa zona.

Parece que con embalse lleno sí se producen en este contacto, sobre todo a cierta altura del estribo derecho, donde sale un caudal de consideración, no se sabe si por el propio contacto o por alguna grieta del estribo.

Hay que limpiar la maleza de los contactos en ambas márgenes y entubar las filtraciones apreciables, sobre todo la indicada, de modo que puedan aforarse y ver su variación con la altura del embalse y con el tiempo. Es interesante también averiguar si se producen por el propio contacto o a través de la roca del estribo.

La impresión es que las filtraciones no son peligrosas y que normalmente no precisen actuaciones para su corrección, pero la decisión definitiva no podrá adoptarse hasta que se tengan los resultados de las observaciones y medidas.

A la vista de los caudales aforados y de su evolución, no sólo con el embalse, sino a lo largo del tiempo, sería el momento de estudiar el medio de corregirlas.

Estos aforos también ayudarían a comprobar la eficacia de posibles inyecciones en cuerpo de presa o laderas.

Órganos de desagüe: Por otra parte, el suministro de caudales embalsados a los usuarios requiere la operatividad de los dispositivos de desagüe. Esta es una de las cosas que necesitan renovación, más que reparación, dado su estado y antigüedad.

La presa en 1995

DESAGÜE DE FONDO

Es necesaria la sustitución de las dos compuertas actuales, tanto la que está en funcionamiento como la que está fuera de servicio por rotura del husillo, cosa que en cualquier momento puede ocurrirle a la otra, dado el estado de fragilidad que con el tiempo ha adquirido el metal. Las dimensiones parecen correctas y se mantendrían.

Sería necesario sustituir el accionamiento por uno eléctrico; con ello se podrían accionar desde la caseta de coronación, sin necesidad de bajar al piso inferior, aunque siempre habría que acondicionar la actual escalera (ahora en pésimas condiciones) para la bajada, que seguiría siendo precisa para el accionamiento manual y la revisión.

TOMAS DE AGUA

En un principio tenían como órganos de cierre unas compuertas de paramento y unas válvulas aguas abajo, en una caseta sobre el paramento de aguas abajo.

Las primeras han desaparecido y solamente se conserva la caseta, en coronación, desde la que se debían accionar. Sería conveniente, su reposición, aunque sería suficiente con las válvulas de aguas abajo, estando en adecuadas condiciones.

La toma la forman dos tuberías de 40 cm de diámetro en origen, pero cerradas con sendas válvulas de 25 cm de diámetro al final.

Una de ellas cierra casi totalmente, pero la otra tiene pérdidas importantes que no se pueden eliminar. Hace 25 años se rectificó la parte superior del cierre, pero no pudo hacerse con la inferior por estar empotrada en la obra.

Con el embalse a media altura se aforaron estas pérdidas, más las pequeñas filtraciones que también se recogían en el cauce, en el rústico aforador situado aguas abajo de la presa, consistente en un tramo recto, de dos metros de luz, con un vertedero de labio grueso en su final.

La lámina en éste era del orden de 6 cm y la velocidad de llegada del orden del metro por segundo. Esto nos da una velocidad aproximada de vertido de 0,42 m/seg. que unida a la de llegada hacen 1,42 m/seg. Con lo que el caudal aproximado es de 1,42 x 0,12 = 0,17, es decir, 170 lts/seg. La actuación parece sencilla. Bastaría con instalar aguas abajo de las válvulas actuales, dentro de la misma caseta, otras nuevas válvulas compuerta del mismo diámetro, lo cual no tiene problema con el embalse bajo.

El acceso directo a la coronación de la presa y por lo tanto a las válvulas de desagüe, precisaría de la construcción de un nuevo camino, cuestión que -aunque complicada- resultaría de gran utilidad en aras de la seguridad y control del embalse, además de crear una ruta senderista de gran atractivo.

Presa y embalse (Fotografía de Mariano Candial)

SEGURIDAD DE EXPLOTACIÓN

La presa requiere, para una adecuada explotación, disponer del correspondiente Servicio, encabezado por un técnico competente, para asumir la Dirección de la explotación con el debido criterio. La visita aleatoria de un guarda para maniobrar compuertas no es suficiente, máxime si tenemos en cuenta que el riego es en una época concreta.

Supuesto el acondicionamiento de los accesos y la instalación de energía en la obra, se podía llegar a un acuerdo en que el mismo personal adscrito a Cueva Foradada se encargase también de la atención a Escuriza.

El acceso a la presa es de vital importancia mejorarlo, para ello en primer lugar se debería  reparar el camino de acceso hasta el congosto, sobre todo en las partes arcillosas que lo hacen difícilmente transitable en días de lluvia. Para ello quizá fuese suficiente con extender la carga de varios camiones con escorias o material de las escombreras. También sería necesario reparar y asegurar las pasarelas de acceso y habilitar un paso seguro hasta el acceso a las torres de toma, algún metro por encima del aliviadero derecho. Tampoco estaría de más consolidar o hacer una nueva barandilla de protección en la coronación de la presa hacia el lado de aguas abajo.

Pero sobre todo habrá que proyectar un nuevo acceso en los 800 ó 900 m finales, entre el final del camino y la obra, que actualmente se desarrolla por el cauce.

Habrá que estudiar la posibilidad de un camino trazado por la parte alta, fuera de dicho cauce, hasta la coronación de la Presa, y la alternativa de unos tramos formando un viaducto por el propio cauce, como ahora, pero fuera del nivel de avenida, bien apoyados en pilas cimentadas en él, o bien en ménsulas empotradas en la pared de roca que forma el cañón del río.

También habrá que estudiar y construir un acceso a la caseta de las válvulas de toma situada en el paramento de aguas abajo. Previamente es necesario calcular el nivel de avenida en este paramento, que posiblemente inunde la caseta actual, en cuyo caso habría que sustituirla por un pozo de suficiente altura, unido al acceso general por una pasarela.

Tanto para electrificar las compuertas, como para permitir el acceso y reconocimiento de la presa en horas nocturnas, habría que llevar una línea eléctrica hasta ella, con capacidad suficiente para los accionamientos y el alumbrado.

La toma de datos hidrológicos, de circunstancias de la explotación de la presa, la anotación de incidencias, la ejecución de inspecciones periódicas de la presa, la valoración de las filtraciones y su evolución, son todas actuaciones que no se están llevando a cabo. Hasta la fecha, la presa dispone de una escala rudimentaria que sólo mide de metro en metro y consiste en unas pintadas en el paramento de aguas arriba. Debería incorporarse al sistema SAIH, al menos el registro de los niveles de embalse.

Vista de la presa y aliviadero izquierdo

SEGURIDAD FRENTE A AVENIDAS

Resulta necesario actuar en los aliviaderos de superficie para dotarlos de capacidad suficiente. Por de pronto habrá que demoler el recrecimiento del vertedero derecho, ya que éste no garantiza una mayor reserva, al verter por el aliviadero de la margen izquierda, sino que su única misión es que las pequeñas avenidas se encaucen totalmente por esta margen.

La evacuación de caudales por el canal de descarga no tendría problemas. Además, el escalón de aguas abajo del labio de vertido impide el anegamiento del vertido y la reducción de caudal desaguados.

POSIBLES MODIFICACIONES DE USO

Llevar a cabo las actuaciones anteriormente enunciadas puede no estar al alcance de la Comunidad de Regantes del Pantano de Escuriza, aunque la misma manifiesta claramente su intención de seguir haciendo uso del mismo.

En tal caso, la Administración, como responsable de la seguridad de los bienes y personas, se debe plantear las siguientes posturas alternativas:

Extinguir la concesión a la Comunidad de Regantes y poner fuera de servicio la presa y el embalse.

Esta opción no parece lógica, dado el estado de la presa, su capacidad de embalse y lo fundamental que resulta para la atención de los riegos de la zona a la que sirve. Y más ahora, dada la situación causada por la pandemia y la despoblación que amenaza estas comarcas tras el cierre de las explotaciones mineras.

La presa en sí reúne todos los elementos para poder ser considerada BIC (Bien de Interés Cultural). Las reparaciones de la presa bien pudieran acometerse con cargo al 1% cultural de obras de inversión en otras infraestructuras de la zona o incluso mejorar el acceso con cargo a los presupuestos de turismo de las comarcas cercanas.

Por otra parte, en el Plan Hidrológico de cuenca se recoge el embalse del Batán sobre el río Martín, aguas abajo de la confluencia del Arroyo Escuriza, al ser una cuenca deficitaria en recursos hídricos. Además, en su día la población de Andorra ya manifestó su interés en abastecerse desde el embalse. No parece lógico, en tales circunstancias, proceder a su puesta fuera de servicio.

Para dejarla fuera de servicio lo más sencillo es dejar abiertas las compuertas del desagüe de fondo y que el río discurra por lo que es el antiguo túnel de desvío para la construcción de la presa, con lo que sólo se embalsaría parcialmente en caso de avenidas. Habría que demoler el pequeño azud del vertedero derecho y ver el modo de repoblar el vaso, dado el valor pintoresco de la zona, poblada de pinos, enebros y sabinas. Esta repoblación no parece sencilla.

Otra opción sería rebajar los vertederos, para asegurar que el nivel de embalse no pasara de la cota que se fijase con la máxima avenida prevista, cerrar los desagües de fondo y dejar solamente una pequeña salida en la toma, para asegurar un caudal ecológico, permaneciendo siempre parcialmente lleno.

Con o sin extinción de la concesión, transferir la concesión de aprovechamiento de aguas a otros usuarios que se hicieran cargo de la explotación de la presa y de financiar las actuaciones necesarias para su seguridad.

En realidad, estos nuevos usuarios podrían añadirse a los ya existentes, limitando el uso de agua a los regantes.

Extinguir la concesión y asumir directamente el Estado (a través de la Confederación) la ejecución de las actuaciones necesarias, repercutiendo el coste de las obras convenientemente.

Asimismo podría asumir la Administración la explotación del embalse, repercutiendo a los nuevos usuarios los costes asociados mediante el Canon de regulación correspondiente.

Imponer a los concesionarios actuales la ejecución de las obras y la adopción de medidas que estime necesarias para obtener la debida seguridad en la presa, ayudándolos en la financiación de tales obras.

Vista general de la presa y aliviadero

Situación actual en 2020

El día 19 de noviembre de 2020 el diario Heraldo de Aragón publicaba lo siguiente:

«El presidente, tanto del sindicato hijarano como del sindicato de riegos del propio pantano, Pedro Manuel Luengo, destaca que para los regantes es «totalmente inasumible» la inversión que contempla el último estudio –unos cinco millones de euros– así como el coste del mantenimiento anual de la obra, que rondaría los 100.000 euros anuales. «Si no ponen dinero las Administraciones o se hacen cargo, como de otros pantanos, es imposible mantenerlo», subraya.

El Ministerio de Transición Ecológica ya notificó a los regantes implicados en marzo de 2019 que tenían un año para realizar las mejoras necesarias o que se debía proceder a su desembalsado y clausura, «siempre respetando el medio ambiente».

El requerimiento contemplaba que el pantano no cuenta con accesos seguros para actuar en caso de grandes avenidas y es impracticable en una situación normal; que existen filtraciones en la presa que requieren inyecciones de cemento; que uno de los aliviaderos no cumple los requisitos de capacidad de desagüe; que los desagües de fondo no están operativos; y que una de las tomas no funciona. Además, se trata de una infraestructura enmarcada dentro de la Categoría A, que corresponde a las presas cuya rotura o funcionamiento incorrecto puede «afectar gravemente a núcleos urbanos o servicios esenciales, o producir daños materiales o medioambientales muy importantes», según la clasificación de presas que realiza el Ministerio.

Los regantes pidieron una prórroga en marzo de este año y tanto el Ministerio como la CHE aceptaron seis meses, cumpliéndose el plazo el pasado 30 de septiembre. Ahora, los regantes de Híjar han decidido mantener el nivel del agua al 30%-40% puesto que desembalsarlo de golpe, «supondría graves daños en el medio», aseguran. Como ejemplo, detallan que el lodo que expulsaría el embalse acabaría con la flora y la fauna de las riberas. El objetivo es mantener el caudal así mientras «continúan las negociaciones con las Administraciones».

Alcaldes, comarcas y regantes explican que la financiación podría llegar a través de los convenios de Transición Justa o del Fondo de Inversiones de Teruel. Lo que sí tienen claro todos los implicados, pese a los conflictos que genera el uso del agua, es que si no intervienen las administraciones, «no hay manera de salvar el embalse».

Para tratar el asunto, recientemente se reunieron en Andorra las comunidades de regantes, los alcaldes afectados y los representantes de las dos comarcas. «Fue una primera toma de contacto y nos hemos emplazado a otro encuentro más adelante», dice la presidenta de la comarca Andorra Sierra de Arcos, Marta Sancho, sin querer entrar en detalles».

Pero por ninguna parte hemos podido ver que claramente renuncien a la propiedad del embalse y de las aguas del río Escuriza, algo que debería ser una condición previa a la entrega de cualquier cantidad pública. No es de recibo que en pleno siglo XXI se esgriman derechos medievales mientras se solicita dinero público. Pero esta no es la postura mayoritaria en cuanto a poblaciones afectadas y regantes, sino que hay algunas organizaciones que prefieren la propiedad aunque sólo sea para mantener el coto de caza, que el regadío, aunque sólo fuera por solidaridad con sus vecinos.

Una vez que renuncien a la propiedad del embalse y a los derechos absolutos sobre los caudales del río, no debería haber ningún problema para que la Confederación del Ebro se hiciera inmediatamente cargo de sus reparaciones y de la explotación. Ahí tenemos un disparate como Mularroya que sigue adelante engullendo cantidades millonarias y afectando sus beneficios a menos personas .

Descargas

En este enlace pueden descargar el track entre Oliete y Escuriza, pasando por Alloza en diversos formatos. También el tomo de los «Anales de Obras Públicas» correspondiente a esta presa. https://drive.google.com/drive/folders/1cL_o7HnkTjLEroT-9jK9NNFGfTb_q_vW?usp=sharing

Bibliografía

Anales de Obras Públicas.- Tomo 8º. Ministerio de Fomento. Madrid 1880.
Bolea Foradada, J. Antonio: «Los Riegos de Aragón». Zaragoza, 1986.
Confederación Hidrográfica del Ebro – TYPSA: «Inspección y examen de la presa de Escuriza». Diciembre, 1993.
Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones (Acuerdo del Consejo de Ministros de 9 de diciembre de 1994, B.O.E. núm. 38 de 14 de febrero de 1995).
Gil Gracia, Arturo: «Comportamiento y análisis de las presas de hormigón en explotación». Curso de Seguridad de Presas. Madrid – mayo 1994.
Gómez Laa, Guillermo: «Refuerzo de presas. Medidas correctoras 2ª parte». Curso Seguridad de Presas. Madrid – mayo 1994.
Laborda, Mariano.- Recuerdos de Híjar (I y II)
Laffite, Raymond: «Reflexiones acerca de la seguridad de las presas». Curso de Seguridad de Presas. Madrid – mayo 1994.
Miscelanea Turolense.- Nº 4, 5, 9, 11 y 12, años 1891 y 92.
Uceda Jimeno, José Luis: «Normas de Explotación-Criterios esenciales». Curso de Seguridad de Presas. Madrid – mayo 1994.
Vallarino, Eugenio: «Evolución del concepto de seguridad». Curso de Seguridad de Presas. Madrid – mayo 1994.
Vicente Bardavíu.- Historia de la Antiquísima Villa de Albalate
Yagüe Córdova ,Jesús: «Gestión de la seguridad de presas». Curso de Seguridad de Presas. Madrid – mayo 1994.
El proyecto se encuentra en el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares). AGA 1448; Caja 35.303, Legajo 8245.

Panorámica de la presa y embalse de Escuriza (Fotografía de Mariano Candial)

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