Fabricas de papel y otras industrias en el alto Matarraña (Capítulo 1 – Beceite)

Fabricas de papel y otras industrias en el alto Matarraña (Capítulo 1 – Beceite)

El río Matarraña

Las riberas del Matarraña han estado pobladas desde la más remota antigüedad, tal como atestiguan los numerosos restos materiales que han aparecido desde finales del Paleolítico en Mazaleón, Maella, Fabara o Valderrobres. De época posterior son los hallazgos de herramientas o las pinturas rupestres que se encuentran desde la cabecera (Fenellasa) hasta cerca de la desembocadura. Muestras de tan temprano poblamiento se han hallado en mayor o menor medida en casi todas las poblaciones del entorno.

El siglo XVI dejó en la comarca una buena muestra de la riqueza de la época, como podemos ver en Valderrobres, con su soberbio ayuntamiento, la Fresneda con su magnífico conjunto urbano y una relación de monumentos que escapa de las pretensiones de este informe.

El Matarraña es el último río importante de la margen derecha del Ebro, con una notable relevancia social y económica. Junto con sus afluentes Ulldemó, Tastavins, Pena y Algás, son los únicos cursos de agua aprovechables en una zona tremendamente árida.

No ha sido tradicionalmente un río para abastecer grandes superficies de regadío, limitándose éstas a los tradicionales huertos junto a las poblaciones de su curso y alguna pequeña vega en sus márgenes, en muchos casos a partir del desagüe de los molinos que jalonan su curso medio y bajo.

La tradicional pureza de sus aguas, tras disminuir alarmantemente en los últimos años de funcionamiento de las papeleras, se recuperó tras la desaparición de éstas, volviendo a su tradicional transparencia. Durante la parte del año en que circula agua por su lecho, esa es la característica que destaca especialmente.

La parte negativa es que -por lo general- a partir de junio, el régimen del río, la pequeña regulación que posee y la enorme demanda de agua, hace que llegue a secarse en casi todo su curso.

Cuenca del Ebro y río Matarraña en rojo

El Matarraña es un río tremendamente irregular, con unos fortísimos estiajes que puede que le deban el nombre, en el caso de que Matarraña sea la traducción al castellano de “Matarranas”, como podemos ver en trabajos del siglo pasado.

La otra cara del río son unas avenidas famosas por su violencia, y causantes de grandes catástrofes, motivo por el que quizá sean únicamente Beceite y Valderrobres las únicas poblaciones que no se encuentran a considerable altura sobre el río, y la razón por la que los puentes tendidos sobre éste, parecen de tamaño desproporcionado, como podemos ver en los de Torre del Compte, Mazaleón, Maella, Fabara y Nonaspe, todos relativamente recientes excepto el de Maella, que (aún con problemas) ha sido durante siglos el único paso estable del río desde Valderrobres.

Este régimen del río, casi torrencial, hizo que a principios del siglo XX se comenzasen a estudiar las posibilidades de construir un embalse en Beceite, quizá no tanto para riegos como para laminar las esporádicas riadas.

Finalmente, quizá a causa de la citada actividad kárstica aguas arriba de Beceite, o acaso por haber modificado el inicial criterio de laminar avenidas por la escasa efectividad de un embalse en la cabecera, se decidió construirlo sobre el río Pena.

El Matarraña en el Mas de Lluvia

Las fábricas de Papel

A excepción de los molinos que jalonan su curso, al igual que en casi todos los ríos españoles, el Matarraña apenas ha contado con otras industrias a excepción de las importantísimas papeleras de Beceite y Valderrobres, acerca de las cuales nos extenderemos a continuación.

El Matarraña en su cabecera apenas ha tenido otro uso que la fabricación de papel, industria que tenía entre Beceite y Valderrobres una de las mayores concentraciones de España en empresas dedicadas a dicha actividad, con un periodo de gran pujanza comprendido entre mediados del siglo XVIII, hasta el primer cuarto del s. XIX, cuando entró en franca decadencia a causa de lo obsoleto de sus instalaciones, al comenzarse la fabricación del papel continuo en otras fábricas, cuyo primer exponente español se encontraba también en la provincia de Teruel (Villarluengo).

Tras la fuerte crisis del siglo XIX, únicamente subsistieron las que se especializaron en productos de fabricación artesanal en la época como eran cartulinas, papel secante y naipes, cuya calidad (debida a su resistencia a la abrasión y opacidad) les hacía ser suministradores de Heraclio Fournier, en Vitoria, donde era utilizada como base sobre la que pegaban el papel impreso con las figuras de sus famosos naipes.

Pero aún más célebre se han hechos sus productos por ser en papel de Beceite donde Goya imprimió algunas primeras series de sus grabados.

La fabricación de papel precisaba sobre todo de un agua purísima, para lo que no era obstáculo la concentración de papeleras, puesto que era una de las industrias menos contaminantes de la época. Sin embargo, el empleo del cloro para blanquear los trapos (hasta entonces únicamente se empleaban los trapos blancos) hizo que la calidad del agua fuera decayendo hasta el cierre de las citadas industrias.

Estas entradas son una ampliación y actualización de un artículo publicado en la revista Molinum.

http://molinosacem.com/

Fábricas en los ríos Matarraña y Pena

Central Matarraña o del Vicario

La primera obra hidráulica del Matarraña se encuentra frente a una chopera, en la margen izquierda del Val del Prat y en su confluencia con el Matarraña, exactamente a mil metros aguas arriba desde el azud de la Acequia Mayor de Beceite (31262450-4522100).

La acequia de la Central Matarraña parte desde un semidestruido azud de mampostería y finaliza frente a un campo de almendros, junto a la citada central, que perdió la cubierta y alguno de sus muros, por lo que hasta hace unos años podía apreciarse desde el exterior la turbina y tubería forzada que la accionaba.

La central Matarraña contaba con un salto útil de 13,99 metros y una potencia de 135 HP. Se solicitó la concesión de aguas por la sociedad de Boné y Juan el 18-7-1923 y le fue concedida por 1000 l/s el 4-7-1925 por un periodo de 35 años a contar desde el comienzo de las obras (hacia 1926). El 7-4-1928 se hace el reconocimiento de las obras, pero no fueron aprobadas a causa de la desigual sección del cajero del canal y por tener una altura de presa superior en 13 cm a la autorizada. también por que requería la instalación de maquinaria extranjera (estaba prohibida la importación de maquinaria).

Boné y Juan recurrieron para no modificar la presa y justificar los restantes puntos. En 1929 ya se había disuelto la sociedad Boné y Juan, siendo Salvador Boné el titular de la central cuando se le autoriza a aumentar la altura de la presa en 13 cm y el empleo de las turbinas y maquinaria extranjera que poseía con anterioridad a la concesión. Todo estaba solucionado el 7-7-1930. Posteriormente, esta central fue vendida a FECSA y más tarde abandonada. En Beceite poseía FECSA dos aprovechamientos para los que la CHE solicitó la caducidad.

Es muy probable que la central se construyese sobre las ruinas de la fábrica de papel blanco “del Vicario”, debido a que fue creada por Joaquin de Liedana -cura de Beceite- y su socio Josef Urquizu en la partida el Azud -en la margen izquierda del río- y fue destruida durante las guerras carlistas del siglo XIX.

Frente a ella se encuentra, en la margen derecha, el conocido como “Castillo de Cabrera”, que posiblemente se trata de construcciones medievales a las que se cambió el nombre debido a que en ellas se celebró una sangrienta batalla de las guerras carlistas en 1834.

Restos del canal y probable ubicación de la Fábrica del Vicario y central de Boné y Juan más adelante

Fábrica de Martín Fon

La Acequia Mayor de Beceite discurre en su primer tramo por la margen derecha del Matarraña, paralela al camino del Parrisal, por donde es conducida a través de un escarpado talud (incluso con algunos tramos en túnel) y continúa su trayecto hasta la población siempre bordeando el camino.

Esta acequia comienza pronto a regar las huertas que antaño ocupaba la antigua fábrica de papel de Martín Fon, que posteriormente fue serrería y se incendió, siendo frecuentemente confundida con la desaparecida del Vicario o Cremada a causa del incendio que también la destruyó.

Restos de la fábrica de Martín Fon
Detalle de la acequia que alimentaba la fábrica de Martín Fon y restos de la misma.

Fábrica de Tosca

El azud de Toscá fue construido para alimentar una pequeña papelera (la “Fábrica de Tosca”) situada en la margen izquierda del Matarraña. Se trata de un azud de fábrica en su parte inferior y tablones en la superior, que actualmente se emplea como piscina natural debido a la transparencia del agua y al gran remanso que provoca la presa. El azud tan sólo se utiliza con fines recreativos en verano por lo que posee una gran importancia económica

La fábrica de papel de Toscá a la que abastecía el azud, primero se convirtió en molino y más tarde en serrería, para terminar siendo una vivienda.

Fábrica de Toscá, actualmente vivienda

Fábrica de Toscá
Azud de Toscá

La Acequia Mayor de Beceite

Al llegar al casco urbano, la Acequia Mayor de Beceite tradicionalmente discurría descubierta y poseía varios aprovechamientos industriales. Se empleaban para ellos dos saltos, desde los que se distribuía el agua a las diferentes instalaciones: Antes del primero movía una sierra y posteriormente impulsaba, desde una pequeña balsa, a un molino harinero que a finales de los setenta era conocido como de la Cía. Molinera. Luego tenía otros aprovechamientos industriales a nombre de José Antolí, Saturnina Morató Monreal y Cinta Gil Ibañez, alguno de los cuales eran propietarios de una serrería y un torno accionados por sus aguas.

 Más adelante, el agua pasaba por el antiguo molino aceitero y el notable lavadero de la población, hasta que llegaba al segundo salto. Allí se ubicaba un molino harinero -también de la Cía. Molinera- otro de aceite y una central hidroeléctrica. Uno de los molinos de aceite era propiedad de Clemente Millán Gil y otro aprovechamiento sin determinar de Ginesa Mola Gil.

Azud de la Acequia Mayor de Beceite
Lavadero de Beceite sobre la Acequia Mayor

Taragaña, Morató o Antonio Esteban

Una de las fábricas más importantes de Beceite era el establecimiento de los Hermanos Morató (también llamado Telagaña o Taragaña, según las fuentes), construido en la década de 1820 -según rezaba la leyenda escrita en un mosaico de azulejos (actualmente desaparecido) situado sobre la entrada principal: «Esta fábrica empezó a hacer papel el día de San Rafael del año 1826» y se especializó en la elaboración de papel de hilo.

Tras la guerra civil y desaparecidos los hermanos Joaquín y Marcelino Morató, dueños de la fábrica, que habían fallecido en 1936, el empresario don Miguel Noguera Casullas llegó a un acuerdo con las viudas de los propietarios para el arrendamiento por un periodo de diez años.

Para su puesta en actividad fue necesario emprender primero la reconstrucción de la fábrica, seriamente afectada por los bombardeos de 1938, y seguidamente poner al día la maquinaria y asegurar el abastecimiento de materias primas.

La fábrica pudo comenzar a funcionar en el mes de febrero de 1940, justo unos meses antes del fallecimiento de don Miguel Noguera, quien continuando con la tradicional producción de esta empresa la había orientado a la elaboración de cartulinas de hilo de gran calidad, producto que en ese momento tenía un excelente mercado en diferentes puntos de España.

A la muerte de don Miguel Noguera en 1940 fue su esposa, doña María Salsas, quien continuó al frente de la industria y adquirió la antigua fábrica de la familia Miró, colindante con la suya, adecuando parte de la maquinaria a la producción de pasta de papel necesaria para el consumo de la fábrica principal y habilitando parte de los edificios adquiridos para vivienda familiar. Posteriormente adquirió en propiedad la fábrica arrendada, formando así un amplio complejo papelero bajo el nombre comercial «Vda. de Miguel Noguera Casullas» que en 1962 fue convertida en sociedad anónima.

Parte de las instalaciones se dedicaron a granja y luego estuvo abandonada hasta que en la primera década del siglo XXI, en que la fábrica de Antonio Esteban o Taragaña, fue convertida en apartamentos.

Desde el punto de vista arquitectónico, el edificio de la antigua fábrica Miró había conservado casi íntegra su estructura y apariencia originales, a pesar de haber perdido una pieza tan significativa como la rueda hidráulica que dejó indelebles marcas en el muro donde giraba, pero conservó algunos elementos en el interior.


Juan Carlos López – LAS FABRICAS DE PAPEL DE BECEITE (TERUEL) Artigrama núm. 14, 1999, 109-133 – I.S.S.N.: 0213-1498 http://www.unizar.es/artigrama/pdf/14/3monografico/6.pdf

Fábrica de Taragaña o Antonio Esteban
Imagen reciente de la Fábrica Taragaña
Taragaña y Noguera en 1996 y 2006

La Fábrica Noguera

La Antigua Fábrica Noguera se había llamado anteriormente Fábrica Miró y -según los datos que Joaquín de Liedana (cura párroco de Beceite) recopiló a principios del siglo XIX, esta fábrica es la más antigua documentada y empezó su actividad a mediados del siglo XVIII como Martinete de Tomás Royo, natural de Fredes (Castellón) y casado en Morella, del que contaba el párroco que era «pobre en su nacimiento pero hombre de bien y mui laborioso, al principio Herrero, despues calderero». Royo instaló un martinete en el barranco de Les Voltes, sobre el puente y frente a la ermita de Santa Ana, que empezó a trabajar el 19 de marzo de 1759.

A continuación hizo una de papel blanco que comenzó su actividad el 1 de junio de 1776 y después otra de papel de estraza que inició su actividad el 1 de septiembre de 1779.

En el edificio aún pueden distinguirse las tres fases constructivas formando un ligero ángulo para seguir la curva del barranco y para acceder hasta el mismo, se atraviesa un pequeño puente de obra dispuesto sobre el barranco de Les Voltes (o de Santa Ana).

En la planta baja (280 m2 aprox.) existen dos salas cubiertas con bóvedas de .tosca, (piedra caliza porosa autóctona) y el resto se cubre con vigas de madera y bovedillas de revoltón; las paredes son de piedra repicada y el suelo de hormigón. Subsisten algunos elementos propios de la última actividad de la fábrica (la elaboración de cuero artificial), pero las modificaciones estructurales respecto a su configuración original han sido mínimas. Así, se pueden recorrer las salas que acogían primitivamente las distintas fases de procesado y manipulación del trapo hasta su conversión en papel.

Los archivos de la Confederación Hidrográfica del Ebro nos dicen que D. Cristobal Martí Temprado y D. Tadeo Gasulla Viñals poseían una concesión desde el 30-3-1875 de 100 l/s para la fabricación de papel y el riego, con un salto de 3 metros de altura y una distancia desde la toma (en la fábrica de Taragaña) hasta el desagüe, de unos 60 metros. La fábrica no funcionaba desde 1894 y estaba inscrita en el Registro de Hipotecas de Valderrobres.

Justo después de la Guerra Civil la familia de papeleros Noguera empezó su actividad industrial en Beceite. Primero alquilaron la fábrica de papel de Taragaña (situada un poco más arriba) y poco después, en 1940, adquirieron esta fábrica, la Miró, y posteriormente también compraron la de Taragaña.

A partir de 1946 fueron los hijos de doña María Salsas, Alberto y Ernesto, quienes se hicieron cargo sucesivamente de la dirección técnica. Fue un momento magnífico para el negocio, cuyo rendimiento económico permitió mejoras técnicas que redundaron en un aumento de la producción y en el mantenimiento de un alto nivel de calidad.

Es en este momento cuando el antiguo sistema de fabricación semicontinuo y con salida en húmedo de la máquina fue sustituido por un sistema de producción con secado del papel en continuo. Para ello se instaló la correspondiente sección de producción de vapor (lo que implicó la construcción de la chimenea de ladrillo), se adquirieron nuevos elementos de tecnología avanzada para la depuración y refinado de las pastas y se procedió paulatinamente, a la sustitución de la materia prima tradicional, el trapo de lino o algodón, por pastas de papel importadas (Suecia, Noruega, Finlandia…), por pastas de celulosa de producción propia y por otros subproductos o sucedáneos obtenidos mediante procesos químicos.

En 1954 Ernesto Noguera realizaba en esta fábrica las primeras pruebas de cuero aglomerado o reconstituido. En 1960 nació la firma industrial de Cuero Artificial S.L. que en 1968 absorbió el resto de la producción de papel y cartulina del complejo. Se iniciaba así el tercer período en la historia del edificio, con una nueva actividad al iniciar de forma experimental en la antigua fábrica Miró, la elaboración de un producto inédito en España: el cuero aglomerado o reconstituido, obtenido mediante el entrelazamiento de fibras de cuero natural. Los puntos de contacto entre esta manufactura y la papelera permitieron aplicar a la nueva industria la experiencia adquirida y a partir de 1960 la firma «Industrias del Cuero Artificial S.L.» inició un periodo de gran expansión, apoyado por una continua modernización técnica, por la fuerte posición en la industria nacional del sector y por la apertura a mercados extranjeros. En 1968 la nueva actividad terminó por absorber e integrar a la fábrica de papel en el proceso de fabricación del cuero. Este proceso de reconversión condujo a la desaparición total de la fabricación de papel y cartulina y consiguientemente a la sustitución de las antiguas máquinas y herramientas empleadas en ella: holandesas, prensas, mesas de troceado, tambores o «diablos», martillos, postas, satinadores, bancos de «fretar»…[1].

En 1978 y como consecuencia de la fuerte crisis de la industria del calzado, principal consumidora del cuero aglomerado, las dos fábricas de la familia Noguera cesaron definitivamente su actividad.

En el año 2001 esta fábrica vivió una nueva reconversión, orientando ahora su actividad hacia el sector cultural, con la creación de la «Galería de Arte Antigua Fábrica Noguera» dirigida por la artista Gema Noguera. Tras su fallecimiento en noviembre de 2008 el espacio reabrió sus puertas el 20 de agosto de 2009, jornada en la que se celebra anualmente el Encuentro de Artistas “Gema Noguera”, evento que cada año gira en torno a diferentes expresiones artísticas.

Desde su reapertura la Sala está subvencionada por el Ayuntamiento de Beceite y el Gobierno de Aragón, y cuenta con el apoyo y la colaboración del Museo Provincial de Teruel y el Museo Juan Cabré de Calaceite http://antiguafabrica.blogspot.com/.

Desde el punto de vista arquitectónico, el edificio de la antigua fábrica Miró había conservado casi íntegra su estructura y apariencia originales, a pesar de haber perdido una pieza tan significativa como la rueda hidráulica que dejó indelebles marcas en el muro donde giraba, pero conservó algunos elementos en el interior.


Juan Carlos López – LAS FABRICAS DE PAPEL DE BECEITE (TERUEL) Artigrama núm. 14, 1999, 109-133 – I.S.S.N.: 0213-1498 http://www.unizar.es/artigrama/pdf/14/3monografico/6.pdf

Fábrica de Noguera
La Fábrica Noguera en 1996

Fábrica de Solfa

La fábrica de Solfa (también conocida como de los hermanos Zapater Ram) se encuentra adosada al estribo izquierdo, aguas abajo del puente de Santa Ana sobre el Matarraña. Desde allí, el agua se llevaba canalizada hasta la siguiente fábrica, que es la de Font del Pas o Morató.

La fábrica Solfa, fue posiblemente instalada por Joaquín Royo en 1801 y tras pasar por la familia Zapater, en el año 2000 los miembros de la familia Moragrega decidieron comprar la arruinada fábrica y restaurarla para ofrecer un servicio de alojamiento rural de calidad.

Así nace el Hotel Fábrica de Solfa, respetando bastante bien la histórica fábrica y renovándola a fondo, con ocho habitaciones que reciben el nombre de cada una de las fábricas papeleras que en tiempos florecieron junto al río: Pont-Nou, Batán, Morato, Taragaña, Noguera, Marti, Cremada y Tosca. Este hotel forma parte de la agrupación de hoteles con encanto “Hotel Boutique Spain”. https://www.fabricadesolfa.com/

Fábrica y hotel de Solfa
Fábrica de Solfa a finales del siglo XX

Font del Pas o Morató

El 2 de enero de 1804 el párroco bendijo «la Fabrica de Juan Morato, sita al Azud, debaxo de la mia, hize el primer pliego de papel blanco, y empezo a andar con una tina”. El papelero Antonio Morató, afincado originalmente en Capellades, se trasladó a inicios del siglo XIX a Beceite (Teruel) donde comenzó a utilizar la filigrana del escudo del Carmen. Tal vez por influencia de la familia Morató, otros molinos papeleros de la comarca turolense del Matarraña usaron la característica marca de agua del escudo carmelita, entre ellos Gaudó e hijo, activo en Valderrobres en los años iniciales del siglo XIX.

La fábrica de papel de Ramón Morató, también es conocida como La Font del Pas o Herederos de Germain Roquette y tiene una larga historia, aunque son pocos los datos que poseemos. Hay que tener en cuenta que el apellido Morató lo han poseído varios propietarios de fábricas de papel, asunto que puede hacer que confundamos las industrias, especialmente esta y la siguiente, que fueron de los Morató.

En este molino se fabricaba papel de barba que era empleado para diversos fines, como redactar las escrituras notariales de la época y muy especialmente hemos de tener en cuenta que fue en este molino, donde Salvador Morato fabricó el papel que Goya utilizo en el año 1816 para estampar la primera serie de grabados de la Tauromaquia; precisamente es la filigrana o marca de agua que contiene dicho papel, fabricado en Beceite, el elemento principal que sirve para certificar la primera edición de esos grabados.

https://www.goyaenelprado.es/obras/ficha/goya/por-no-trabajar/?tx_gbgonline_pi1%5Bgopdfexport%5D=on

En 1995 la fábrica fue adquirida por una familia de Beceite, con la finalidad de instalar allí un hotel y restaurante; para ello solicitaron a la C.H.E. la concesión de aguas con objeto de restaurar y poner en funcionamiento la rueda principal de la antigua fábrica. http://www.fontdelpas.com/

Font del Pas

Fábrica del Batán

El éxito de Tomás Royo fue el primer paso para que otros industriales decidieran a instalar nuevos negocios. En este caso, fueron dos vecinos de Beceite, quienes impulsaron la construcción de una nueva fábrica. Fueron León Grau y Joseph Garrigues los que construyeron una nueva industria «a la Cruz, y sobre el Puente nuevo ,en donde se juntan los Rios Matarraña y Ulldemo». La nueva fábrica, fue bendecida el 24 de septiembre (?) de 1787 «y el mismo dia se empezó a hacer papel, y yo hize el primer pliego». Esta instalación tenía inicialmente una sola tina, pues se añadió otra el año 1792, en que tomó parte Aniceto Gil».

La fábrica del Batán o de Santiago Morató Marsal, está situada frente a la desembocadura del Ulldemó, también en la margen izquierda del Matarraña. El nombre viene dado por el vecino Batán, que -según la fecha grabada en el dintel- fue construida cuatro años antes, en 1783.

El registro de concesiones de la CHE nos proporciona alguna información acerca de esta industria en el último siglo. Allí podemos ver que Irene Izquierdo Estrada fue la titular de una concesión que pasó a Dolores Marsal Prat y más adelante a nombre de Vicente, Santiago y Mª Carmen Morató Izquierdo. Las aguas que accionan la fábrica proceden del Matarraña y la Font del Pas, con un caudal de 375 l/s. y tienen la siguiente estructura hidráulica:

Cartulinas Morató  (Hijos de Ramón E. Morató) tomaba también en sus últimos años de funcionamiento, 10 l/sg del río Ulldemó para el lavado de materia prima, debido a la suciedad de las que aportaba el canal de alimentación, cuyo recorrido era el siguiente: Tras la desembocadura del Barranco de Sª Ana, existe una presa de mampostería que deriva el agua hacia una acequia de 800 metros de longitud que poco después del azud recibe el sobrante de la fábrica de Ramón Morató o Font del Pas, y a continuación suma sus aguas a la acequia hasta llegar hasta la fábrica de papel de los Hijos de Ramón E. Morató, conocida como la Fábrica del Batán.

Dolores Marsal Prat, cuya concesión posiblemente le fuese transferida por Irene Izquierdo, tenía concedido un caudal de 375 l/s con un salto bruto de 9,70 metros en tres saltos:

  • El primero, de 7,5 metros de altura, que actuaba una turbina de 27 Cv que a su vez accionaba un generador de 22 KVA destinado a mover los motores de la fábrica de papel y un molino de aceite, junto con el alumbrado de las viviendas, la fábrica y el molino.
  • El segundo salto perdía varios metros sin aprovechar y movía una rueda gravitatoria de 2,90 metros de diámetro, que accionaban la máquina de hacer papel (?) que consumía unos 2 Cv.
  • El tercer salto actuaba sobre otra rueda gravitatoria de 6 metros de diámetro que se empleaba para accionar una bomba de elevación de aguas, otra de pasta de papel, dos mezcladores y dos cilindros trituradores, que en conjunto absorben unos 8,5 Cv.
  • La cuarta derivación contaba con 2,9 metros para accionar las dos ruedas hidráulicas que actuaban respectivamente sobre el cilindro triturador, que consumía unos 2 Cv, y el satinador, llamado también tijera de trapos o balón de limpieza.

Del agua sobrante, parte caía al desagüe y el resto actuaba también sobre una rueda gravitatoria de 2,90 metros de diámetro que accionaba un cilindro triturador que consumía unos 2 Cv. Los desagües de las cuatro derivaciones de la acequia se unen en un mismo canal que luego accionaba el batán que en el primer cuarto del siglo XX era propiedad de D. Gregorio Adell. (Existe un croquis muy interesante en el expediente).

En 1994 se autorizó a una empresa de Montroig a renovar y modernizar las instalaciones y convertir la fábrica en minicentral, con un salto de 9,75 metros y 375 l/s. Gracias a ello se rehabilitó parcialmente el edificio, hacia 1997, pero con tan escaso salto y caudal difícilmente podría rentabilizarse la inversión,por lo que el proyecto quedó paralizado.

A la derecha, los tres edificios de la fábrica del Batán, y en el centro del ángulo que forman, podemos ver el batán de 1783 que quizá sustituyó a otro anterior del que pueden verse sus muros

El Batán

La fábrica de papel anterior debe su nombre al batán contiguo, que seguramente era anterior a la fecha grabada en su dintel, pero quizá se actualizó entonces, poco antes de que se levantara la fábrica, que tuvo que respetar la dotación hídrica del batán.

Este ha sido -si no el último- uno de los últimos batanes aragoneses en activo. Incluso pude conversar con el batanero en los últimos años del siglo XX, cuando -a pesar de no estar en activo, ni mantener maquinaria (según éste, «se había ido pudriendo») aunque el hombre acudía a un huerto contiguo que cuidaba. Decía que los en los últimos años de trabajo, ya no batanaba apenas, sólo para algunos particulares de la zona y que algunos de los trabajos que hacía era quitar las manchas de prendas de vestir de paño, a las que ponía tierra de batanar y golpeaba con los mazos para que absorbiera la grasa, que era la fuente habitual de las manchas.

Fábrica de papel del Pont Nou

Aguas abajo del Batán, tras la confluencia con el Ulldemó, se encuentra el azud de la fábrica del Pont Nou (262531 – 4525186) llamada así por el puente situado entre el azud y la fábrica, que sustituyó a otro más antiguo que aún se conserva y presenta la curiosidad de que los sillares de la hilada exterior de su arco, contienen marcas de cantero diferentes.

Este azud se encuentra a unos 150 metros aguas arriba del puente de la carretera Valderrobres-Beceite y fue destruido para para instalar allí la toma para la fallida elevación de agua al embalse de Pena, cuya estructura de madera fue removida en las obras que al secar el remanso dejó ver que hubo otro de madera y sillería situado a un par de metros aguas arriba y cuyos restos quedaron ocultos por la colmatación del siguiente.

Tras el azud, la acequia continúa hasta la fábrica, que fue construida en 1794 por dos mercaderes franceses vecinos de Tortosa, que se asociaron con Pedro Estopiñá, vecino de Beceite. Más adelante, la propiedad pasó a la familia Gil, que continúa manteniendo la propiedad, y también poseía en Valderrobres la fábrica de las Fajas.

Gregorio José y Ramón, hijos del iniciador de la saga, José Gil, crearon la sociedad «Gregorio Gil y Hermanos, fábrica de naipes de una sola hoja», en tanto que la tercera y última generación estuvo representada por Isidoro Gil, hijo de Gregorio, que cerró la empresa en 1964.

La propietaria, al igual que de la concesión de 440 l/s en un salto de 5,35 metros, para producción de energía eléctrica y fuerza motriz, era -a finales del siglo XX- Mª Victoria Crespo Gasque. Anteriormente sus titulares fueron José Gil Esteban y Gregorio Gil Sauras.

Esta antigua papelera, posteriormente fue granja avícola y aunque se ha mantenido en relativo buen estado, no ha llegado a cuajar ninguna de las actividades previstas para reflotarla.

Posee un salto de 5,35 metros que acciona una turbina de MMA de Utebo -fabricada en 1944- que acciona un alternador de 10 KVA única máquina en servicio desde que la fábrica de papel dejó de funcionar en 1964. El caudal necesario para el accionamiento de la turbina era de 192 l/s, aunque el inscrito es de 440 l/s. Su acequia presenta una longitud de 429 metros.

El accionamiento de la fábrica se producía a través de 4 ruedas hidráulicas grandes y dos pequeñas. Una de las pequeñas accionaba varias bombas y un sistema de centrifugación y la otra la máquina de hacer papel (?). Las dos primeras ruedas grandes movían sendas pilas holandesas, la tercera una planchadora de papel o calandria, otra pila holandesa y una sierra de disco, en tanto que la cuarta accionaba la tijera de trapos y un alternador de 10 KVA, actualmente accionado por la turbina. El desagüe se realizaba junto al estribo izquierdo, del azud de Boné y Juan.

Los últimos años, esta fábrica producía una cartulina de gran opacidad y resistencia a la abrasión, que era idónea para la fabricación de naipes. De cada hoja se obtenían las cuarenta y ocho cartas de la baraja, que eran impresas y empaquetadas en la propia fábrica, hasta que en 1868 la sociedad “Gregorio Gil y Hermanos» vendió la patente a Heraclio Fournier de Vitoria, aunque el papel continuó fabricándose en Beceite por algún tiempo.

El acuerdo con la Fournier contemplaba también el transporte de la materia prima y del producto manufacturado, que eran cartulinas de dos caras que a partir de entonces se imprimían en Vitoria. El viaje Beceite-Vitoria se hacía mediante caballerías y duraba unos diecisiete días.

En el Pont Nou se fabricó también papel de barba destinado a la Casa de Moneda y Timbre de Madrid, así como cartulinas de uso artístico, por ello fue incorporando progresivamente alguna tecnología novedosa para la producción. Actualmente, el edificio de la fábrica del Pont Nou sigue perteneciendo en la actualidad a la familia Gil.


Más información en Juan Carlos López – LAS FABRICAS DE PAPEL DE BECEITE (TERUEL) Artigrama núm. 14, 1999, 109-133 – I.S.S.N.: 0213-1498 http://www.unizar.es/artigrama/pdf/14/3monografico/6.pdf

En la imagen los dos edificios de la fábrica del Pont Nou y la terraza abajo a la derecha los dos puentes y el azud algo más arriba.
Azud y acequia del Pont Nou, arriba el horroroso e inútil bombeo del Matarraña a Pena que fue arrasado por una riada.
Estrecho donde se instaló el puente y canal del Pont Nou
Fábrica del Pont Nou y antigua calzada desde el puente
Terraza del Pont Nou
Vivienda y fábrica del Pont Nou desde aguas abajo
Fábrica del Pont Nou y hueco por donde extrajeron las máquinas

Molino y central del Pau Nose

Poco por debajo de la fábrica del Pont Nou, hubo un azud que derivaba el agua hasta una central de corta y complicada historia que estaba situada en el paraje de Pau Nose o algo parecido, porque los datos procedían de fuentes manuscritas y no pude descifrar bien ese nombre.

Tras la fábrica del Pont Nou, situada en la margen derecha y última papelera que trabajó, existe un azud que derivaba el agua hasta llevarla al antiguo molino que se encontraba tras la pronunciada curva que describe el Matarraña por debajo de la fábrica anterior a unos mil metros aguas abajo (31261900-4525300).

José Gil Esteban era -como vimos- el propietario de la fábrica de cartulina llamada del Pont Nou, situada inmediatamente por encima de la presa de Boné y Juan y cuyo desagüe coincidía con el estribo derecho del azud.

Domingo Urquizu, Ramón Gil y Gil, Bernardo Gil Farga y Miguel Gil Albert tenían una concesión para derivar 200 l/s del Matarraña con destino al molino harinero situado en el “Pau Nose” con arreglo al proyecto de fecha 8-10-1879 que hizo el maestro de obras de Tortosa D. José Mª Paquer. En la concesión se dice que la presa tendría una altura máxima de 30 cm sobre el lecho del río, marcándose un punto fijo de referencia en la orilla del río o construyéndolo de mampostería.

El 3-2-1899 se vendió el molino a D. José Gil Esteban y éste lo volvió a vender 10 días más tarde a Cristobal Morató Gil y otros, con la condición de variar el emplazamiento del azud, cosa que se hizo el 13 de febrero de 1899, cuando se hace constar en la escritura, que los compradores debían situar la presa en otro lugar diferente al fijado en la cláusula segunda de la concesión. 

En 1900 era propiedad de D. Gregorio Gil Sauras, que ya contaba con una concesión de aguas desde 1882 con una dotación de 200 l/s, pero solicitó le fuesen ampliados a 600 con el fin de transformarlo en una central eléctrica, asunto que fue autorizado en julio de 1900, con la condición de no modificar el azud e instalar un módulo (desagüe) en la toma donde se encontraba la citada central del Matarraña. El salto era de 6 metros.

 El día 15 de junio de 1902 tuvo lugar una reunión entre el Ingeniero Jefe D. Alejandro Mendizábal, su ayudante, D. Gerardo Matilla y el titular del aprovechamiento, D. Gregorio Gil, a la que acudió otro peticionario para un aprovechamiento del río incompatible con el de Gil, que era D. Salvador Boné. Los técnicos aprobaron el proyecto de Gil y dieron su conformidad.

El 17 de agosto de 1909, la sociedad Boné y Juan adquirió el molino y central, acabando con esa retahíla de especulación y asuntos poco claros, tras lo cual abandonaron este edificio que la riada de 1957 acabó por destruir. Fue el fin de una historia y el comienzo de otra que mostrará la mala suerte de Boné y Juan.

Ubicación del molino y central
Ruinas de la central en 1996

Continúa con las fábricas de Valderrobres en «Fabricas de papel y otras industrias en el alto Matarraña (Capítulo 2 – Valderrobres)»

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